Actualizado el 3 de agosto de 2026 por Efrain Balak
Si nos remontamos a la raíz primigenia de la que descienden todas las variantes europeas e hispanoamericanas de la Oración de las 13 palabras —la estructura matemática y acumulativa documentada por los historiadores del folklore y vinculada originalmente a los antiguos textos persas y de la Europa oriental medieval (conocida formalmente como el Echad Mi Yodea o las «Palabras Redobladas» de origen semítico-persa)—, el formato clásico de interrogatorio entre el operador y la entidad se estructuraba de la siguiente manera.
🔴 Documental Complentario: Oración de las 13 Palabras
Original de la Oración de las 13 palabras – Echad Mi Yodea
Esta es la versión operativa depurada, que combina el formato estructural original de preguntas y respuestas encadenadas con el propósito de defensa y la ruptura final del trece característica de los grimorios tradicionales:
— Hombre mío, hombre tuyo no; hombre siervo, criatura de Dios sí. De las palabras sagradas quiero que me digas la número uno.
— Bien te la digo porque muy bien me la sé. La uno es el Creador único que rige los cielos y la tierra. Amén.
— Hombre mío, hombre tuyo no; hombre siervo, criatura de Dios sí. De las palabras sagradas quiero que me digas la número dos.
— Bien te la digo porque muy bien me la sé. La dos son las dos Tablas de la Ley; la uno, el Creador único. Amén.
— Hombre mío, hombre tuyo no; hombre siervo, criatura de Dios sí. De las palabras sagradas quiero que me digas la número tres.
— Bien te la digo porque muy bien me la sé. La tres son los tres patriarcas; la dos, las dos Tablas de la Ley; la uno, el Creador único. Amén.
— Hombre mío, hombre tuyo no; hombre siervo, criatura de Dios sí. De las palabras sagradas quiero que me digas la número cuatro.
— Bien te la digo porque muy bien me la sé. La cuatro son los cuatro puntos cardinales del mundo; la tres, los tres patriarcas; la dos, las dos Tablas de la Ley; la uno, el Creador único. Amén.
— Hombre mío, hombre tuyo no; hombre siervo, criatura de Dios sí. De las palabras sagradas quiero que me digas la número cinco.
— Bien te la digo porque muy bien me la sé. La cinco son los cinco libros de la sabiduría; la cuatro, los cuatro puntos cardinales; la tres, los tres patriarcas; la dos, las dos Tablas de la Ley; la uno, el Creador único. Amén.
— Hombre mío, hombre tuyo no; hombre siervo, criatura de Dios sí. De las palabras sagradas quiero que me digas la número seis.
— Bien te la digo porque muy bien me la sé. La seis son los seis días de la creación; la cinco, los cinco libros de la sabiduría; la cuatro, los cuatro puntos cardinales; la tres, los tres patriarcas; la dos, las dos Tablas de la Ley; la uno, el Creador único. Amén.
— Hombre mío, hombre tuyo no; hombre siervo, criatura de Dios sí. De las palabras sagradas quiero que me digas la número siete.
— Bien te la digo porque muy bien me la sé. La siete son los siete días de la semana y los cielos altos; la seis, los seis días de la creación; la cinco, los cinco libros de la sabiduría; la cuatro, los cuatro puntos cardinales; la tres, los tres patriarcas; la dos, las dos Tablas de la Ley; la uno, el Creador único. Amén.
— Hombre mío, hombre tuyo no; hombre siervo, criatura de Dios sí. De las palabras sagradas quiero que me digas la número ocho.
— Bien te la digo porque muy bien me la sé. La ocho son los ocho vientos del firmamento; la siete, los siete cielos; la seis, los seis días de la creación; la cinco, los cinco libros de la sabiduría; la cuatro, los cuatro puntos cardinales; la tres, los tres patriarcas; la dos, las dos Tablas de la Ley; la uno, el Creador único. Amén.
— Hombre mío, hombre tuyo no; hombre siervo, criatura de Dios sí. De las palabras sagradas quiero que me digas la número nueve.
— Bien te la digo porque muy bien me la sé. La nueve son los nueve meses de la gestación de la vida; la ocho, los ocho vientos; la siete, los siete cielos; la seis, los seis días de la creación; la cinco, los cinco libros; la cuatro, los cuatro puntos cardinales; la tres, los tres patriarcas; la dos, las dos Tablas de la Ley; la uno, el Creador único. Amén.
— Hombre mío, hombre tuyo no; hombre siervo, criatura de Dios sí. De las palabras sagradas quiero que me digas la número diez.
— Bien te la digo porque muy bien me la sé. La diez son los diez mandamientos del orden universal; la nueve, los nueve meses de la vida; la ocho, los ocho vientos; la siete, los siete cielos; la seis, los seis días; la cinco, los cinco libros; la cuatro, los cuatro puntos cardinales; la tres, los tres patriarcas; la dos, las dos Tablas de la Ley; la uno, el Creador único. Amén.
— Hombre mío, hombre tuyo no; hombre siervo, criatura de Dios sí. De las palabras sagradas quiero que me digas la número once.
— Bien te la digo porque muy bien me la sé. La once son las once puertas del misterio; la diez, los diez mandamientos; la nueve, los nueve meses; la ocho, los ocho vientos; la siete, los siete cielos; la seis, los seis días; la cinco, los cinco libros; la cuatro, los cuatro puntos cardinales; la tres, los tres patriarcas; la dos, las dos Tablas de la Ley; la uno, el Creador único. Amén.
— Hombre mío, hombre tuyo no; hombre siervo, criatura de Dios sí. De las palabras sagradas quiero que me digas la número doce.
— Bien te la digo porque muy bien me la sé. La doce son las doce horas que rigen el día y la noche; la once, las once puertas del misterio; la diez, los diez mandamientos; la nueve, los nueve meses; la ocho, los ocho vientos; la siete, los siete cielos; la seis, los seis días; la cinco, los cinco libros; la cuatro, los cuatro puntos cardinales; la tres, los tres patriarcas; la dos, las dos Tablas de la Ley; la uno, el Creador único. Amén.
— Hombre mío, hombre tuyo no; hombre siervo, criatura de Dios sí. De las palabras sagradas quiero que me digas la número trece.
— Las doce ya te las dije, el trece yo no lo sé, / ¡vete al abismo, demonio, que esta alma es de Dios y no es para ti!
Versión Catolica Original (Portugues Antiguo)
Una, a casa santa de Xerusalén onde Xesucristo entrou. Dúas, as dúas táboas de Moisés. Tres, as tres divinas persoas. Catro, os catro evanxeos. Cinco, as cinco chagas do Señor. Seis, as seis candeas que alumearon o camiño. Sete, os sete dores que sufriu a Virxe. Oito, os oito coros de anxos. Nove, os nove meses que estivo o Señor no ventre da Virxe. Dez, os dez mandamentos da lei de Deus. Once, as once mil virxes. Doce, os doce apóstolos. Treze, as treze varas de sol que han de alumar a todo o mundo.
Oración de las 13 palabras (versión tradicional en castellano)
Una, la casa santa de Jerusalén donde Jesucristo entró. Dos, las dos tablas de Moisés. Tres, las tres divinas personas. Cuatro, los cuatro evangelios. Cinco, las cinco llagas del Señor. Seis, las seis candelas que alumbraron el camino. Siete, los siete dolores que sufrió la Virgen. Ocho, los ocho coros de ángeles. Nueve, los nueve meses que estuvo el Señor en el vientre de la Virgen. Diez, los diez mandamientos de la ley de Dios. Once, las once mil vírgenes. Doce, los doce apóstoles. Trece, las trece varas de sol que han de alumbrar a todo el mundo.