Sintomas de la brujería

Actualizado el 9 de abril de 2025 por Efrain Balak

El Mal de Ojo, el daño energético causado por la envidia a través de la mirada, está documentada en más de 140 culturas distintas a lo largo de la historia y hasta la actualidad.

Este dato universal es solo la punta del iceberg de lo que exploraremos hoy. Nos adentraremos en la naturaleza real de los «síntomas» de la brujería, definiéndolos no como enfermedades comunes, sino como alteraciones concretas. Contrastaremos la visión práctica actual con las interpretaciones históricas, a menudo deformadas por el miedo, analizando casos como Salem y textos como el Malleus Maleficarum – un manual que, curiosamente, dedicaba una atención obsesiva a la capacidad de la brujería para causar impotencia masculina…

Investigaremos manifestaciones vivas más allá del Mal de Ojo, como el ‘Daño’ deliberado y el ‘Susto’ o pérdida de alma. Explicaremos los mecanismos subyacentes: ¿cómo exactamente la intención enfocada dirige la energía para crear un efecto tangible en la realidad de alguien? Detallaremos el abanico completo de señales que pueden indicar una influencia: físicas, mentales, espirituales y ambientales. Presentaremos métodos prácticos de diagnóstico energético, herramientas que utilizamos para discernir la causa raíz de una aflicción. Aprenderán técnicas fundamentales de protección, resguardo y limpieza energética. También analizaremos cómo la magia deliberada busca inducir estados específicos, consultando la lógica de los grimorios. Compartiremos anécdotas reales que ilustran estas dinámicas. Finalmente, ofreceremos la perspectiva del practicante ante el escepticismo.

Este análisis les proporcionará una comprensión clara y práctica del trazado sutil que la voluntad dirigida deja sobre el mundo.

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Este es el canal del Brujo Efrain Balak, donde exploramos el lado arcano de la historia, la filosofía y la brujería, les doy la bienvenida.

Como practicante experimentado, estoy aquí para guiarte a través de un tema profundo y revelador que muchos prefieren ignorar o simplemente no entienden: los síntomas de la brujería. Desde tiempos remotos, la humanidad ha sido consciente de una presencia invisible que puede alterar el curso de la vida de las personas, y más importante aún, las sensaciones y malestares que surgen cuando somos afectados por fuerzas que no podemos ver, pero sí sentir. La brujería, como arte ancestral, tiene el poder de modificar nuestra realidad de maneras muy concretas, manifestándose a través de síntomas tanto físicos como psíquicos.

Lo que muchos desconocen es que estos síntomas no son meras coincidencias ni explicaciones sin base. Están profundamente ligados a la energía que nos rodea y nuestra conexión con las fuerzas invisibles. Este video no solo busca explicarte qué son estos síntomas, sino cómo reconocerlos, cómo prevenirlos y, lo más importante, cómo enfrentarlos a través de rituales y prácticas ancestrales que han sido usadas durante siglos. La magia, como todo arte, tiene sus reglas y principios, y comprenderlos es clave para tu propia protección.

Los síntomas de la brujería son manifestaciones de un desequilibrio energético, de una intervención externa que afecta nuestro cuerpo y nuestra mente. Es por eso que al hablar de estos síntomas, debemos hacerlo desde una perspectiva energética: no solo se trata de dolores o malestares, sino de las energías que nos rodean y nos afectan. ¿Alguna vez has sentido una fatiga inexplicable, dolores en lugares específicos, o incluso una sensación de estar siendo observado sin razón alguna? Estos son algunos de los signos que la brujería puede dejar en nuestra vida.

A lo largo de este video, te llevaré a través de un viaje revelador donde exploraremos, paso a paso, cómo los efectos de la brujería pueden transformarse en síntomas visibles y sentidos, cómo puedes detectarlos y, lo más importante, cómo protegerte. Prepárate, porque desentrañarás una parte del arte de la magia que ha sido mantenida en secreto por siglos.

¿Qué son Realmente los «Síntomas» de Brujería?

Comencemos por definir nuestros términos. Cuando menciono los «Síntomas de la Brujería», no estoy hablando de un resfriado, de una mala racha financiera atribuible a decisiones erróneas, o de sentirse triste por un suceso concreto. Es fundamental entender esto: la brujería opera en un nivel diferente al de las aflicciones cotidianas.

Entonces, ¿qué son realmente estos síntomas desde la perspectiva de un practicante?

Son, ante todo, señales. Indicadores observables de que algo ha perturbado el campo energético de una persona, su entorno o incluso el curso de sus circunstancias vitales. Piénsenlo así: todos poseemos un campo de energía vital. Estos síntomas son la evidencia de que ese campo ha sido alterado.

La Causa Raíz: De Dónde Vienen Estas Señales

Esta alteración puede tener varios orígenes específicos, y es crucial identificarlos:

  1. Influencia Mágica Dirigida (Maleficio o ‘Daño’): Esto ocurre cuando otro individuo, con conocimiento y voluntad, realiza un acto mágico con la intención específica de causar un efecto negativo en otra persona. Puede ser para enfermar, bloquear caminos, generar discordia, etc. Se emplean métodos específicos para enfocar y proyectar esta energía hostil. Esto es lo que se conoce comúnmente como brujería, un maleficio, o un ‘trabajo energético puesto’. Es una acción deliberada.

  2. Proyección Energética No Intencionada (Mal de Ojo): Esta es una de las formas más comunes y extendidas. El Mal de Ojo no suele ser un ataque consciente. Nace de emociones humanas intensas, particularmente la envidia o el resentimiento profundo, proyectadas (a menudo sin querer) hacia otra persona. Esa energía densa impacta el campo vital del receptor, causando síntomas como fatiga súbita, irritabilidad, pequeños accidentes recurrentes o una sensación general de malestar y bloqueo. Es una fuga energética causada por una conexión tóxica. Un dato interesante: la creencia en el Mal de Ojo es tan antigua y universal que se encuentran amuletos protectores contra él en excavaciones arqueológicas de casi todas las civilizaciones antiguas.

  3. Presencias o Energías Discordantes (Intrusiones): A veces, la causa no es humana. Entidades desencarnadas, energías residuales negativas de un lugar (lo que algunos llaman «energía estancada» o «miasmas»), o incluso formas de pensamiento negativas que han cobrado cierta fuerza, pueden adherirse al campo energético de una persona. Actúan como parásitos, drenando vitalidad y causando síntomas como pesadillas persistentes, ansiedad flotante, o la sensación de no estar solo.

  4. Desequilibrio Interno o Kármico: En ciertos casos, la perturbación no viene de fuera, sino de un desajuste en el propio sistema energético de la persona, quizás como consecuencia de acciones pasadas, promesas rotas, o incluso prácticas mágicas realizadas incorrectamente que generan un efecto rebote.

El Discernimiento: ¿Cómo Diferenciar lo Mágico de lo Mundano?

Esta es la pregunta clave, y la respuesta requiere observación atenta y conocimiento. No toda dificultad es brujería. Debemos ser rigurosos. Los factores que nos alertan sobre una posible causa mágica suelen ser:

  • La Falta de Explicación Convencional: Cuando los médicos no encuentran causa para una enfermedad persistente, cuando los problemas económicos desafían la lógica del mercado, cuando los conflictos surgen sin motivo aparente y de forma repetitiva. Si las soluciones normales no funcionan, hay que buscar en otro nivel.

  • La Persistencia y el Patrón: Un síntoma aislado raramente es concluyente. Buscamos patrones recurrentes. Una enfermedad que mejora y empeora sin lógica médica, una serie de bloqueos específicos en un área de la vida, incidentes negativos que se repiten de forma similar. La repetición anómala es una señal.

  • El Impacto Multi-nivel: Una influencia mágica fuerte raramente se limita a un solo aspecto. A menudo afecta la salud y las finanzas, y las relaciones, y el estado de ánimo general. Es como si una mancha de aceite se extendiera, afectando varias áreas simultáneamente.

  • La Intuición y las Sensaciones Físicas Sutiles: La persona afectada suele sentir que algo está mal en un nivel profundo. Puede experimentar sensaciones físicas como presión en ciertas partes del cuerpo (cabeza, pecho, espalda), escalofríos inexplicables, o una sensación persistente de pesadez, opresión o de estar siendo «drenado» energéticamente. Confiar en esa percepción interna es fundamental.

Recuerdo a un hombre que acudió a mí. Era un empresario pragmático, nada inclinado a estos temas. Su problema: una serie devastadora de fallos técnicos en su empresa. Máquinas nuevas fallaban, sistemas informáticos colapsaban, contratos se caían en el último minuto por razones absurdas. Todo empezó después de despedir a un empleado que le lanzó una amenaza velada, pero muy cargada de resentimiento. Él lo había descartado como «cosas que pasan», pero la persistencia y la falta de explicación lógica lo trajeron aquí. Realizamos una consulta usando la geomancia. El patrón era claro: no era sabotaje físico, era un ataque energético dirigido a su fuente de sustento, originado por ese resentimiento. La energía negativa se había anclado en el espacio físico de su negocio y en su propio campo energético asociado a la prosperidad. Una vez identificada la fuente y la naturaleza del bloqueo, procedimos con limpiezas energéticas del local y trabajos de protección para él. Los problemas técnicos no desaparecieron de la noche a la mañana, pero la frecuencia e intensidad de los fallos disminuyó drásticamente hasta volver a la normalidad operativa en pocas semanas. Él mismo reconoció que la única variable que cambió fue nuestra intervención energética.

La Huella Energética

En resumen, los «síntomas» de la brujería son la huella que una acción o energía específica deja en el campo vital de una persona o lugar. Son la manifestación observable, en el plano físico, mental, emocional o circunstancial, de una causa que opera en el nivel energético. No es necesario creer en ello para que ocurra, así como no es necesario entender la gravedad para caerse. Son dinámicas energéticas con consecuencias reales.

Entender esto es crucial. No se trata de fomentar el miedo, sino de proporcionar conocimiento y herramientas. Reconocer la naturaleza de estos síntomas es el primer paso para poder identificarlos correctamente y, si es necesario, saber cómo actuar.

Ahora que tenemos una definición clara de qué son estos síntomas desde nuestra perspectiva, podemos avanzar y explorar cómo se han interpretado a lo largo del tiempo y por qué esas interpretaciones pasadas aún tienen relevancia hoy.

Ecos del Pasado, Resonancia Actual

Ahora que entendemos qué son estos síntomas desde una perspectiva energética y práctica, es inevitable preguntarse: ¿siempre se vieron así? La respuesta es un rotundo no. Y comprender cómo se percibían estas señales en el pasado es crucial, no por mera curiosidad histórica, sino porque esas viejas interpretaciones, cargadas de miedo y distorsión, todavía proyectan una larga sombra sobre el presente.

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Las Dramáticas Puestas en Escena del Pasado

La historia nos ofrece ejemplos vívidos, casi teatrales, de cómo se manifestaban y, sobre todo, cómo se interpretaban los síntomas atribuidos a la brujería. Pensemos por un momento en los juicios de Salem de 1692. Las crónicas nos hablan de las «muchachas afligidas», jóvenes que exhibían comportamientos extremos: convulsiones violentas, episodios de atragantamiento, movimientos incontrolables, cuerpos que se retorcían «deformándose y reformándose». Algunas emitían ruidos extraños, como ladridos, o extendían los brazos intentando volar. Crucialmente, afirmaban tener visiones espectrales: veían las formas de las brujas acusadas atormentándolas, una «evidencia» que resultó fatal para muchos. Dato histórico: El detonante inicial en Salem fue un intento de adivinación con un huevo y un espejo que supuestamente reveló la forma de un ataúd a las primeras afectadas, Betty Parris y Abigail Williams.

Si nos vamos más atrás, a finales del siglo XV, encontramos el infame Malleus Maleficarum («El Martillo de las Brujas»). Este manual inquisitorial, aunque nunca aprobado oficialmente en su totalidad por la Iglesia, se convirtió en una referencia para la caza de brujas durante siglos. A diferencia de Salem, que se centró en las víctimas, el Malleus detallaba los daños atribuidos a las brujas como prueba de su pacto diabólico. Hablaba de causar impotencia en los hombres (un tema obsesivo en el texto), esterilidad en mujeres y ganado, provocar abortos, infligir enfermedades súbitas e inexplicables, destruir cosechas con tormentas y granizo, e incluso matar niños. También describía prácticas como el vuelo a aquelarres nocturnos y la cópula con demonios.

Los videos completos de Malleus y el de Salem los encontrarán enlazados en este video.

Estos son solo dos ejemplos, pero ilustran la intensidad y el tipo de fenómenos que se asociaban directamente con la acción de la brujería en ciertos periodos históricos.

El Prisma Deformante: ¿Por Qué se Veían Así?

Es aquí donde debemos aplicar nuestro discernimiento. ¿Eran estas manifestaciones exactamente como se describían? Posiblemente no. Lo crucial es entender por qué se interpretaban de esa manera tan específica y aterradora. Varios factores convergieron para crear este «prisma deformante»:

  1. El Contexto Religioso y Cultural: En la Europa cristiana de la época, y especialmente en comunidades puritanas como Salem, existía una creencia arraigada y omnipresente en la intervención activa del Diablo en el mundo. Cualquier fenómeno inexplicable o negativo era susceptible de ser interpretado como obra suya, y la brujería se redefinió fundamentalmente como una herejía satánica. No era solo magia; era traición a Dios.

  2. El Miedo y la Ansiedad Social: Periodos de crisis, cambios sociales, guerras, epidemias o malas cosechas generaban una enorme ansiedad colectiva. Buscar un chivo expiatorio, alguien a quien culpar por las desgracias, era un mecanismo social común. Las «brujas», a menudo mujeres marginadas, independientes o simplemente diferentes, se convirtieron en el blanco perfecto. Un dato relevante: Muchas acusadas en los juicios eran curanderas o parteras, mujeres con conocimientos de herbolaria y del cuerpo, cuyo poder resultaba sospechoso para las autoridades patriarcales y religiosas.

  3. La Misoginia Estructural: El Malleus Maleficarum es un claro ejemplo de esto. Argumenta explícitamente que las mujeres, por su supuesta debilidad moral e intelectual inherente y su «insaciable lujuria», eran más propensas a caer en la brujería. Esta visión misógina impregnó la caza de brujas, convirtiéndola en una persecución con un claro sesgo de género.

  4. Falta de Conocimiento Médico y Psicológico: Condiciones que hoy podríamos identificar como epilepsia, trastornos mentales, histeria colectiva (posiblemente exacerbada por la sugestión en ambientes de alta tensión como Salem), o incluso intoxicaciones alimentarias (como la teoría del ergotismo por cornezuelo del centeno en Salem), eran interpretadas a través del único marco explicativo disponible para lo extraño y aterrador: lo sobrenatural y diabólico.

Desde nuestra perspectiva actual como practicantes, vemos estas interpretaciones históricas no como descripciones literales de la práctica mágica, sino como el resultado de proyectar miedos colectivos, dogmas religiosos y prejuicios sociales sobre fenómenos energéticos o psicológicos mal comprendidos. Las convulsiones de Salem, por ejemplo, podrían interpretarse desde un punto de vista energético como una lucha violenta del cuerpo contra una agresión psíquica externa o una intrusión espiritual forzada en un entorno de histeria, más que como una posesión demoníaca literal. Los daños atribuidos por el Malleus reflejan las ansiedades de la época sobre la fertilidad, la supervivencia y el orden social, atribuyendo cualquier calamidad a una causa malévola personificada.

La Resonancia Actual: Por Qué Nos Importa Hoy

¿Por qué dedicar tiempo a analizar estas visiones del pasado? Porque no son solo historia muerta. Estas interpretaciones distorsionadas son la raíz de muchos de los estereotipos y prejuicios que los practicantes de brujería enfrentamos hoy en día.

  • La Imagen Pública: La figura de la bruja malvada, vieja y fea, haciendo pactos con el Diablo para causar daño, proviene directamente de esa propaganda histórica. Esta imagen caricaturesca dificulta que la gente comprenda la brujería moderna como lo que es: un camino espiritual legítimo para muchos, una práctica de conexión con la naturaleza, el manejo de energías para la sanación, la protección o el crecimiento personal.

  • El Miedo y la Sospecha: El miedo inculcado durante siglos no desaparece fácilmente. Aún hoy, la palabra «brujería» puede evocar temor, sospecha o rechazo automático en algunas personas, basado en esas antiguas asociaciones con el mal y lo prohibido.

  • La Necesidad de Desmitificar: Como practicante, parte de mi labor es educar y desmitificar. Constantemente me encuentro explicando que no adoramos a entidades malévolas, que nuestra ética a menudo se basa en el respeto y en no causar daño (como la Rede Wicca: «Mientras a nadie dañes, haz tu voluntad»), y que la magia es una herramienta, una fuerza neutra cuya aplicación depende de la intención del practicante, como cualquier otra forma de poder. Es frustrante, a veces, tener que empezar siempre desmontando la caricatura antes de poder hablar de la práctica real. Pero es necesario para abrir un espacio de entendimiento genuino.

Entender que la visión histórica de los síntomas de la brujería estaba filtrada por el miedo, el dogma y la ignorancia nos permite separar el grano de la paja. Nos ayuda a reconocer las posibles realidades energéticas subyacentes que pudieron ser malinterpretadas en el pasado, y a reafirmar nuestra comprensión actual, basada en el trabajo con energías naturales, la intención, la conexión espiritual y la responsabilidad personal.

Ignorar estos ecos del pasado sería un error. Nos impiden comprender plenamente por qué la brujería es vista como es por parte de la sociedad, y nos dificultan la tarea de presentar el Arte de forma clara y auténtica.

Ahora que hemos contextualizado históricamente estas percepciones y entendido su resonancia actual, estamos listos para adentrarnos en las manifestaciones vivas, en cómo se entienden y se experimentan síntomas como el Mal de Ojo o el ‘Daño’ en las prácticas culturales y energéticas contemporáneas.

El Mal de Ojo, el ‘Daño’ y el ‘Susto’

Hemos visto cómo el pasado interpretó, y a menudo distorsionó, las señales de la brujería. Pero no crean que estas influencias son meras reliquias históricas o cuentos de abuelas. Nada más lejos de la realidad. Existen manifestaciones energéticas muy específicas, reconocidas y tratadas activamente en diversas culturas y en la práctica mágica actual. Hoy nos centraremos en tres de las más significativas y extendidas: el Mal de Ojo, el ‘Daño’ o ‘Mal Puesto’, y el ‘Susto’ o pérdida de alma. Entenderlas es fundamental, porque son dinámicas energéticas vivas con las que podemos encontrarnos.

El Mal de Ojo

Empecemos por el más universal: el Mal de Ojo. ¿Qué es exactamente? En esencia, es una emanación dañina de energía proyectada a través de la mirada. Y aquí está el punto clave que a menudo se malinterpreta: generalmente, no es intencional. Nace de emociones humanas intensas, principalmente la envidia, el resentimiento, o incluso una admiración excesiva pero cargada de deseo inconsciente. La persona que lo proyecta, en la mayoría de los casos, ni siquiera sabe que lo está haciendo.

¿Por qué la mirada? Porque los ojos son considerados, en muchas tradiciones, ventanas del alma y potentes canales para proyectar y recibir energía. Es a través de esa conexión visual que esta energía densa y discordante se transmite.

¿Cómo actúa energéticamente? El Mal de Ojo funciona como una especie de interferencia o estática en el campo energético del receptor. Puede actuar como un drenaje sutil pero constante de la vitalidad, o como una energía que «ensucia» o bloquea el flujo natural. Imaginen una planta que recibe constantemente una corriente de aire frío y seco; aunque no sea un ataque directo, se marchitará.

¿Cuáles son sus síntomas típicos? Varían, pero suelen reflejar ese súbito declive o interferencia:
En niños y bebés (los más susceptibles): Llanto inconsolable sin causa aparente, irritabilidad extrema, pérdida de apetito, vómitos o diarrea repentinos, fiebre leve, problemas de sueño, palidez.
En adultos: Malestar generalizado y repentino, fatiga extrema que no se alivia con descanso, dolores de cabeza persistentes (a menudo descritos como una presión en las sienes o detrás de los ojos), dolores musculares erráticos, sensación de pesadez, bostezos continuos e incontrolables (un signo clásico en algunas culturas), dificultad para concentrarse, negatividad inusual, una racha de pequeños contratiempos o mala suerte.
En algunas tradiciones mediterráneas, se usan métodos de diagnóstico específicos como la lecanomancia: observar cómo se comportan gotas de aceite vertidas en un vaso de agua. La forma en que las gotas se dispersan o se agrupan indica si hay Mal de Ojo y, a veces, hasta cuántas personas lo causaron. Esto no es superstición; es una forma de adivinación que lee las alteraciones energéticas reflejadas en los elementos.

Recuerdo a una joven artista que vino a mi consulta. Estaba preparando su primera gran exposición, sintiéndose inspirada y llena de energía. De repente, tras recibir la visita de una colega que, aunque amable en apariencia, era conocida por su intensa envidia profesional, la artista se sintió completamente vacía. Le sobrevino un dolor de cabeza punzante, perdió toda la inspiración, e incluso empezó a tener pequeños accidentes en su estudio: se le caían los pinceles, derramaba pintura… Su estado era de una apatía y un bloqueo totales, justo en el momento más crucial. No había una «maldición» formal, pero la energía densa de la envidia proyectada por su colega había impactado directamente su campo energético, específicamente en su centro creativo y su vitalidad. Realizamos una limpieza energética enfocada y le proporcioné un amuleto de protección personal, un ojo turco consagrado o una bolsita con hierbas específicas. La recuperación fue notable; la energía y la inspiración volvieron en pocos días. El Mal de Ojo es real, es común, y sus efectos, aunque a menudo sutiles, pueden ser muy disruptivos.

El ‘Daño’ o ‘Mal Puesto’

Aquí pasamos a un nivel diferente. Si el Mal de Ojo es a menudo un «accidente» energético, el ‘Daño’ (como se le conoce en muchas partes de Latinoamérica, aunque tiene equivalentes en otras culturas) es un ataque mágico deliberado. Es una acción consciente realizada por un practicante con la intención específica de causar perjuicio a otra persona, a menudo por encargo de un tercero motivado por venganza, celos, rivalidad o control.

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¿Cómo opera energéticamente? El ‘Daño’ implica una proyección focalizada y estructurada de energía negativa. A menudo se utilizan técnicas de Magia Simpática: se consigue un objeto personal de la víctima (cabello, foto, ropa – un ‘testigo’ o ‘taglock’) para crear un vínculo energético directo. Se pueden usar muñecos o efigies, rituales específicos, entierros simbólicos, o la carga de objetos con intención dañina que luego se introducen en el entorno de la víctima. La energía no es solo «sucia», es activamente hostil y dirigida a un fin concreto.

¿Cuáles son sus síntomas? Suelen ser más severos, persistentes y específicos que los del Mal de Ojo. Pueden abarcar cualquier aspecto de la vida:
Físicos: Enfermedades graves y degenerativas sin causa médica clara, dolores agudos y persistentes que «migran» por el cuerpo, pérdida de peso extrema y rápida («irse secando»), problemas neurológicos, parálisis súbitas, tumores inexplicables, impotencia o problemas sexuales graves.
Mentales/Psicológicos: Depresión profunda y resistente a tratamiento, ansiedad extrema, ataques de pánico, confusión mental severa, desarrollo de adicciones (especialmente alcoholismo), pensamientos obsesivos o suicidas, sensación de «volverse loco».
Sociales/Económicos: Ruptura inexplicable de relaciones estables (pareja, familia), odio súbito entre amigos, pérdida recurrente de empleo, fracaso constante en negocios, accidentes graves y repetidos, problemas legales inesperados y complicados. El objetivo suele ser abatir y destruir a la víctima a largo plazo.

Los curanderos tradicionales y practicantes a menudo utilizan métodos adivinatorios (cartas, velas, lectura de hojas de coca, el pulso) para determinar si una enfermedad o problema es «natural» o «puesto». Esta distinción es crucial, porque el tratamiento para un ‘Daño’ es radicalmente diferente al de una enfermedad común.

El ‘Susto’

Finalmente, tenemos el concepto del ‘Susto’, también muy presente en culturas indígenas de América, aunque la idea de «pérdida de alma» existe en muchas tradiciones chamánicas globales. El ‘Susto’ no es un ataque directo ni un drenaje por envidia; es una fragmentación o pérdida de una parte de la esencia vital (o ‘alma’) debido a un shock intenso, un trauma, un miedo extremo, o a veces, por la acción de ciertos espíritus o lugares con energía pesada.

¿Cómo opera energéticamente/espiritualmente? Se cree que una parte de nuestra energía anímica esencial puede desprenderse o huir del cuerpo físico como mecanismo de defensa ante un impacto demasiado fuerte. Esto deja a la persona incompleta energéticamente, desconectada de su propia fuerza y vulnerable.

¿Cuáles son sus síntomas? Reflejan esta pérdida de vitalidad y conexión:
* Apatía profunda, desgano, falta de interés en la vida.
* Debilidad crónica, sentirse «vacío» o «hueco».
* Pérdida de apetito, insomnio o sueño muy inquieto.
* Ansiedad flotante, sobresaltos fáciles.
* En casos graves, un deterioro progresivo que puede llevar a la enfermedad física seria o incluso la muerte, ya que el cuerpo carece de su energía vital completa para funcionar correctamente.

Tratamiento: Las tradiciones chamánicas suelen abordar el ‘Susto’ mediante rituales de «llamada» o recuperación del alma, donde el chamán viaja espiritualmente para encontrar la parte perdida y reintegrarla en el paciente.

Piensen en alguien que ha sufrido un accidente de coche muy grave, aunque no tenga heridas físicas serias. A menudo, describen sentirse «distintos» después, «como si una parte de mí no hubiera vuelto», desconectados, apáticos. Desde una perspectiva energética, esto podría interpretarse como un ‘Susto’, donde el impacto brutal provocó que una fracción de su energía vital se desprendiera. La psicología habla de shock postraumático, y es una descripción válida en su nivel. La perspectiva energética/chamánica ofrece un marco complementario para entender la herida espiritual y cómo sanarla.

Como ven, aunque a menudo se agrupen bajo el término genérico de «brujería», el Mal de Ojo, el ‘Daño’ y el ‘Susto’ son fenómenos distintos, con causas, mecanismos energéticos y síntomas característicos. Reconocer estas diferencias es esencial para cualquier persona interesada en protegerse o en comprender las complejidades del mundo energético. No son cuentos; son dinámicas activas que afectan a personas reales.

Ahora que conocemos la causa raíz, estamos preparados para explorar el vasto abanico de manifestaciones posibles, la taxonomía completa de los síntomas que pueden surgir cuando estas influencias se ponen en marcha.

Todas las Señales de la brujería

Hemos explorado qué son los síntomas de la brujería desde una perspectiva energética y cómo se originan a través de la intención y la manipulación de la energía. Ahora, es momento de desplegar el mapa completo. ¿Cómo se manifiestan concretamente estas influencias? ¿Cuál es el abanico de señales que podemos observar?

Es importante entender que la influencia mágica raramente se limita a un solo punto. Como una onda expansiva, puede afectar múltiples niveles de la existencia de una persona. Para comprender mejor este amplio espectro, podemos organizar estos síntomas en tres categorías principales, aunque a menudo se solapan e interconectan: Manifestaciones FísicasManifestaciones Psicológicas/Mentales/Espirituales, y Manifestaciones Sociales y Ambientales. Esta es una taxonomía práctica que utilizamos para analizar y diagnosticar.

Manifestaciones Físicas

El cuerpo físico es a menudo el primer y más evidente lienzo donde se manifiestan estas influencias. La energía densa o disruptiva puede traducirse en dolencias concretas. Algunas de las señales físicas más comunes incluyen:

  • Enfermedad Súbita e Inexplicable: Aparición repentina de fiebres que no ceden, dolores agudos y erráticos que cambian de lugar sin explicación médica, problemas digestivos crónicos (náuseas, vómitos, diarreas, dolor estomacal persistente) que no responden a tratamientos convencionales. El carácter súbito e ilógico es una clave.

  • Consunción o Desgaste Progresivo: Una debilidad extrema y creciente, pérdida drástica de peso sin causa aparente (la sensación de «irse secando»), fatiga crónica que va más allá del simple cansancio, palidez marcada. Esto recuerda a los efectos atribuidos a ciertas entidades o trabajos de drenaje energético.

  • Convulsiones y Ataques: En casos de ataques energéticos muy agresivos o intrusiones espirituales fuertes, pueden manifestarse temblores incontrolables, movimientos espasmódicos violentos, o ataques similares a la epilepsia, como se reportó históricamente en casos como Salem.

  • Alteraciones Sensoriales Anómalas: Percepciones que no tienen una fuente externa obvia. Esto incluye alucinaciones visuales (ver sombras, luces extrañas, figuras espectrales), auditivas (oír voces, susurros, ruidos inexplicables cuando no hay nadie), táctiles (sentir que te tocan, te pinchan, sentir frío o calor intensos en zonas localizadas), olfativas (percibir olores desagradables –azufre, podredumbre– sin fuente aparente) o gustativas. La persistencia y la falta de causa externa son indicadores.

  • Parálisis y Pérdida de Función Motora: Incapacidad repentina para mover ciertas partes del cuerpo (como en la «parálisis del sueño» intensificada o prolongada), dificultad súbita para caminar o mantenerse en pie, sensación de pesadez extrema en los miembros.

  • Manifestaciones Cutáneas Inusuales: Aparición inexplicable de marcas en la piel, llagas que no curan, erupciones extrañas, hematomas que surgen sin golpe previo. Históricamente, ciertas marcas eran buscadas como la «Marca del Diablo», pero hoy las interpretamos como posibles reacciones del cuerpo a una energía disruptiva.

  • Disfunción Sexual Súbita: Pérdida repentina e inexplicable de la libido, impotencia crónica en hombres, o problemas ginecológicos persistentes en mujeres que no tienen una causa médica clara. El Malleus Maleficarum estaba obsesionado con este tipo de daño.

  • Comportamientos Físicos Extraños: Aunque más raro, en casos de fuerte influencia o posesión parcial, pueden darse comportamientos como emitir sonidos no humanos, agresividad física inusual, o movimientos corporales extraños y contorsionados.

Manifestaciones Psicológicas/Mentales/Espirituales

La influencia mágica a menudo impacta profundamente la mente, las emociones y la conexión espiritual de la persona. Estas señales pueden ser tan o más debilitantes que las físicas:

  • Trastornos Mentales Súbitos o Agravados: Confusión mental profunda y persistente, dificultad extrema para pensar con claridad, pérdida de memoria significativa, comportamiento errático e ilógico, paranoia intensa, o incluso la aparición súbita de síntomas psicóticos sin antecedentes previos. La clave es el cambio drástico y la falta de explicación psicológica convencional.

  • Volatilidad Emocional Extrema: Miedo intenso e irracional que paraliza (la ‘paura’ descrita en algunas tradiciones), ansiedad crónica y abrumadora, depresión profunda que no responde a medicación ni terapia, ataques de ira o agresividad desproporcionados e incontrolables, apatía total y pérdida de interés en todo, tristeza o melancolía persistentes sin causa aparente.

  • Pensamientos y Comportamientos Obsesivos: Una fijación malsana y repentina en una persona, idea o temor. Esto es común en trabajos de «amarre» o magia amorosa coercitiva, donde la víctima no puede dejar de pensar en la persona que realizó el hechizo, o en maldiciones diseñadas para atormentar mentalmente.

  • Distorsiones Perceptivas y Espirituales: Además de las alucinaciones sensoriales, puede haber una sensación general de irrealidad, de estar desconectado del mundo, ver espíritus o entidades de forma persistente (no como una habilidad psíquica controlada, sino como algo invasivo), o tener una percepción alterada del propio cuerpo (sentirse muy pequeño, muy grande, fragmentado).

  • Perturbaciones Graves del Sueño: Insomnio crónico y severo, pesadillas recurrentes extremadamente vívidas y angustiantes (a menudo con temas de persecución, ataque o bloqueo), terrores nocturnos. El sueño es un estado vulnerable donde las influencias energéticas pueden manifestarse con fuerza.

  • Pérdida de Alma o Drenaje de Energía Vital (‘Susto’): Como ya mencionamos, una sensación crónica de agotamiento que va más allá del cansancio físico, falta total de motivación, sentirse «vacío», «hueco» o «drenado» constantemente, una mayor susceptibilidad a enfermar. Es la sensación de que tu propia chispa vital se está apagando.

Un hombre vino a consultarme presentando una combinación de síntomas alarmante. Sufría de dolores de cabeza migratorios e intensos (físico) que ningún analgésico aliviaba. Al mismo tiempo, desarrolló una paranoia severa (mental), creyendo que sus socios conspiraban contra él, aunque no había pruebas reales. Dormía muy poco debido a pesadillas donde era perseguido por sombras (espiritual/mental). Además, sentía una presión constante en el pecho (físico/energético). La investigación reveló un ‘trabajo puesto’ por un competidor desleal, diseñado específicamente para desestabilizarlo a través del miedo (paranoia, pesadillas) y el dolor físico (dolores de cabeza, presión en el pecho), buscando incapacitarlo para dirigir su empresa. Los síntomas físicos y mentales estaban intrínsecamente ligados, ambos manifestaciones de la misma causa energética hostil.

Manifestaciones Sociales y Ambientales

La energía negativa o disruptiva no siempre se detiene en la persona. Puede irradiar hacia fuera, afectando sus relaciones y su entorno inmediato:

  • Discordia Relacional Súbita e Irreparable: Aparición de conflictos graves y constantes en la pareja, la familia o entre amigos cercanos, que surgen «de la nada» y parecen irresolubles. Una pérdida inexplicable de afecto, desconfianza súbita, o rupturas abruptas y dolorosas sin causa aparente.

  • Infortunio Persistente y Ruina Material: Una cadena de mala suerte que desafía la probabilidad. Pérdida recurrente del empleo, fracaso inexplicable en negocios o proyectos que estaban bien encaminados, accidentes frecuentes (en casa, en el coche), problemas legales inesperados y enredados. Es una sensación de que «todo lo que toco se estropea».

  • Problemas con Animales y Plantas: Las mascotas pueden enfermar súbitamente, mostrarse inusualmente agresivas, temerosas o ansiosas, o evitar ciertas áreas de la casa. Las plantas de interior pueden marchitarse rápidamente a pesar de cuidados adecuados. Los animales y las plantas son sensibles a las energías del entorno.

  • Fenómenos Ambientales Negativos en el Hogar: Sensación constante de pesadez, frío inexplicable en ciertas zonas, olores desagradables intermitentes, plagas menores (insectos) que aparecen de forma súbita y masiva, objetos que se caen o se rompen con frecuencia, luces que parpadean o aparatos electrónicos que fallan sin motivo técnico. El hogar es una extensión del campo energético de sus habitantes.

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Este es el abanico. Como pueden ver, los síntomas de una influencia mágica pueden ser increíblemente variados, afectando el cuerpo, la mente, el espíritu, las relaciones y el entorno. Raramente se presentan de forma aislada; lo común es una combinación de señales en diferentes niveles.

Reconocer este espectro es vital. No para volverse paranoico ante cualquier pequeño malestar, sino para tener un mapa que nos permita identificar patrones significativos cuando surgen.

Ahora que conocemos el abanico de posibles señales, la siguiente pregunta es crucial y eminentemente práctica: ¿Cómo podemos saber, con un grado razonable de certeza, si lo que nos ocurre tiene una raíz mágica o es simplemente parte de la compleja trama de la vida mundana? Nos adentraremos ahora en el arte y la ciencia del Discernimiento del Brujo, para saber si es o no brujería lo que te sucede.

Esta parte la abordaremos en un video subsecuente, debido principalmente a que nos estamos extendiendo demasiado, espero su comprensión

Solo después de un diagnóstico cuidadoso podemos pasar a la siguiente fase crucial: la defensa y el remedio. Porque saber qué enfrentamos es el requisito indispensable para poder actuar de forma efectiva. Y de eso hablaremos a continuación: cómo protegernos y limpiarnos de estas influencias.

Defensas y Resguardo

Tengo un video especifico sobre los hechizos de protección que te podrá servir para ampliar este contenido, el enlace esta en la descripción.

Hemos definido los síntomas, explorado sus raíces energéticas y aprendido cómo discernir su posible origen mágico. Ahora llegamos a una de las partes más importantes y prácticas para cualquiera que navegue estas aguas, ya sea practicante o simplemente alguien buscando resguardarse: la Defensa y el Resguardo.

Saber que existen influencias negativas no debe llevarnos al miedo paralizante, sino a la acción consciente y preparada. Así como cerramos la puerta de nuestra casa por la noche o instalamos un antivirus en el ordenador, existen métodos efectivos y probados para proteger nuestro campo energético personal y nuestro espacio de influencias indeseadas. La brujería no solo identifica problemas; fundamentalmente, ofrece soluciones.

La Primera Línea de Defensa – El Escudo Energético Personal

La protección más fundamental empieza con nosotros mismos. Nuestra propia energía, fortalecida y conscientemente dirigida, es nuestra primera y mejor defensa.

  • Visualización del Escudo: Esta es una técnica básica pero poderosa que cualquiera puede aprender. Consiste en visualizar regularmente una barrera protectora alrededor de nuestro cuerpo o aura.

    • ¿Cómo hacerlo? Cierra los ojos, respira profundamente varias veces para centrarte. Visualiza una esfera, burbuja o capullo de luz brillante rodeándote completamente (colores comunes son blanco para protección general y purificación, azul para calma y defensa espiritual, dorado para energía divina y fortaleza, o incluso negro para absorber y neutralizar negatividad). Siente esa barrera como algo sólido, impenetrable a energías negativas, pero permeable a lo positivo. Afirma mentalmente o en voz baja: «Estoy protegido/a y seguro/a. Solo el bien puede acercarse a mí.» Mantén esta visualización unos minutos. Realizar esto diariamente, especialmente por la mañana, crea un hábito energético protector.

  • Arraigo (Grounding): Estar bien conectado a la tierra nos hace menos vulnerables a ser «barridos» por energías externas.

    • Técnica simple: Ponte de pie descalzo/a sobre la tierra si es posible, o simplemente visualízalo. Imagina raíces creciendo desde las plantas de tus pies, hundiéndose profundamente en la tierra. Siente cómo la energía terrestre estable y nutritiva sube por tus raíces y llena tu cuerpo, mientras que cualquier exceso de energía nerviosa o negativa fluye hacia abajo, siendo absorbida y neutralizada por la tierra. Hacer esto cuando te sientas disperso/a o ansioso/a te devuelve al centro.

  • Fortalecimiento del Campo Energético: Un aura fuerte y vibrante es naturalmente más resistente. Prácticas como la meditación regular, el ejercicio físico, una dieta saludable, pasar tiempo en la naturaleza y cultivar emociones positivas contribuyen a mantener nuestra energía personal fuerte.

Amuletos y Talismanes

Desde tiempos inmemoriales, los humanos han utilizado objetos imbuidos de poder para repeler la negatividad. Estos no son simples adornos; son herramientas energéticas focalizadas.

  • Amuletos Tradicionales (Muchos aún vigentes):

    • Mal de Ojo: El Ojo Turco (Nazar) azul es quizás el más famoso universalmente. También la Higa o Figa (mano cerrada con el pulgar entre índice y corazón, un símbolo apotropaico potente), piezas de coral rojo (especialmente puntiagudas), o la Herradura colocada sobre la puerta.

    • Protección General: Bolsitas con sal marina o sal negraajo, hierbas protectoras como ruda, romero, laurel, hisopo o hierba de San JuanPiedras como la Turmalina Negra (excelente para absorber negatividad), el Ónix, la Obsidiana o el Ojo de Tigre. Símbolos religiosos o espirituales personales (cruces, medallas, pentáculos). Un dato práctico: La Turmalina Negra es como una esponja energética; es bueno limpiarla regularmente.

  • Amuletos Modernos o Personales: Puedes crear tus propios amuletos cargando objetos que tengan un significado especial para ti (una piedra encontrada, una joya, un pequeño dibujo) con tu intención protectora a través de un ritual sencillo.

  • ¿Cómo Funcionan? Los amuletos actúan de varias maneras: algunos repelen la energía negativa (como un escudo), otros la absorben (como la turmalina), otros la desvían o confunden (como los ojos), y otros simplemente refuerzan la propia energía protectora del portador al servir como punto focal para su intención y creencia.

  • Consagración: Para que un amuleto sea efectivo, no basta con comprarlo. Debe ser limpiado energéticamente (con humo, sal, agua lunar) y luego cargado o consagrado con tu intención específica de protección. Esto lo «activa» y lo vincula a tu propósito.

Limpiezas Energéticas (Limpias)

A veces, a pesar de las protecciones, algo de energía negativa se cuela o se acumula con el tiempo (por estrés, interacciones con gente negativa, o incluso influencias menores). Realizar limpiezas energéticas regulares es esencial, tanto para nosotros mismos como para nuestro espacio vital.

  • Limpieza Personal:

    • Baños Rituales: Un baño de inmersión con sal marina gruesa es un clásico purificador. Puedes añadir hierbas como ruda, romero, salvia, hisopo, o pétalos de rosa blanca. Mientras te sumerges, visualiza el agua absorbiendo toda la negatividad y cómo se va por el desagüe al terminar.

    • Ducha Visualizada: Si no tienes bañera, en la ducha, visualiza el agua como luz líquida que te recorre de cabeza a pies, limpiando y llevándose cualquier energía densa. Puedes frotarte con sal o jabones preparados con hierbas purificadoras.

    • Sahumerio Personal (Smudging): Pasa con cuidado el humo de hierbas secas como salvia blanca, cedro, enebro o palo santo alrededor de tu cuerpo, desde los pies hasta la cabeza, con la intención de limpiar tu aura. Asegúrate de tener buena ventilación. Precaución: Informarse sobre el uso sostenible y respetuoso de hierbas como la salvia blanca, sagrada para muchas culturas indígenas.

    • Sonido: El uso de campanas, cuencos tibetanos, o incluso aplausos fuertes alrededor del cuerpo puede ayudar a romper y dispersar energías estancadas.

  • Limpieza del Espacio (Hogar, Lugar de Trabajo):

    • Sahumerio del Espacio: Recorre cada habitación (especialmente esquinas y umbrales) con el humo de salvia, copal, incienso de iglesia o palo santo, manteniendo la intención de limpiar y purificar el ambiente. Ventila bien después.

    • Agua Consagrada o con Sal: Rocía agua con sal disuelta, o agua cargada con energía lunar o solar, en las esquinas, ventanas y puertas, pidiendo protección y limpieza.

    • Sonido: Recorre el espacio haciendo sonar una campana o cuenco, prestando atención a las áreas donde el sonido parezca apagado o donde sientas pesadez.

    • Sal en las Esquinas: Colocar pequeños montoncitos de sal marina en las esquinas de las habitaciones (y cambiarlos regularmente) es una técnica tradicional para absorber negatividad.

    • Orden y Limpieza Física: Un espacio desordenado y sucio físicamente tiende a acumular energía estancada. Mantener el orden y la limpieza es también una forma de higiene energética.

Una cliente se mudó a un apartamento nuevo y desde el primer día se sintió incómoda, irritable y no podía dormir bien. No había problemas estructurales ni vecinos ruidosos. Simplemente «sentía algo mal». Le recomendé una limpieza energética profunda del espacio antes de considerar causas más complejas. Realizó un sahumerio intenso con salvia y copal en cada rincón, seguido de rociar agua con sal y unas gotas de aceite esencial de romero en puertas y ventanas, mientras afirmaba en voz alta que reclamaba ese espacio como suyo y que toda energía no deseada debía irse. Esa misma noche, durmió profundamente por primera vez y la sensación de incomodidad desapareció por completo. A veces, la solución es tan directa como limpiar las «huellas» energéticas dejadas por ocupantes anteriores.

Rituales de Destierro y Devolución

Si el diagnóstico confirma una influencia negativa deliberada y persistente (un ‘Daño’), pueden ser necesarias medidas más fuertes que una simple limpieza.

  • Rituales de Destierro: Implican invocar energías protectoras más potentes (deidades, arcángeles, espíritus guardianes) y utilizar conjuros y símbolos específicos para expulsar activamente la energía o entidad intrusa. A menudo se usan velas negras (para absorber y desterrar), hierbas como la ruda o el ajenjo, y fórmulas verbales contundentes.

  • Magia de Espejo o Devolución: Técnicas diseñadas para devolver la energía negativa a su remitente. Esto debe hacerse con precaución y una clara comprensión ética. No se trata de venganza, sino de restaurar el equilibrio y protegerse devolviendo lo que no nos pertenece. Se usan espejos, velas específicas y visualizaciones. Advertencia: Estas son técnicas avanzadas. Si no se realizan correctamente o con la intención adecuada, pueden tener consecuencias no deseadas.

La protección y la limpieza no son actos pasivos, sino prácticas activas y continuas. Son parte esencial de la higiene energética para cualquiera que sea sensible a las influencias sutiles, y absolutamente fundamentales para quienes practicamos el Arte. Tenemos a nuestra disposición un arsenal de herramientas, desde las más sencillas visualizaciones y amuletos hasta rituales más complejos de destierro.

La clave es la constancia, la intención clara y la confianza en nuestra capacidad para mantener nuestro espacio energético personal y físico limpio y protegido. No hay por qué vivir con miedo; hay que vivir preparados.

Hemos viajado desde la definición misma de estos síntomas, pasando por su historia, sus manifestaciones vivas, sus causas raíces, el abanico de señales, las herramientas de defensa, hasta la magia deliberada como objetivo, el contenido complementario a este será, como diferenciar entre sintomas comunes y brujería, esta acción es llamada dicernimiento y lo condenzaremos en el siguiente video.

Espero que este recorrido les haya ofrecido claridad, conocimiento y, sobre todo, herramientas prácticas. Que les permita mirar la realidad con ojos más abiertos, reconocer las señales sutiles y sentirse más preparados para navegar las complejidades del mundo energético.

Recuerden: el conocimiento es poder, y el discernimiento es la llave. Utilícenlos sabiamente.

No olvides que este es el canal de Efrain Balak, si necesitas contactarlo por algun motivo puedes hacerlo a traves de este correo efrainbalak@gmail.com o a traves de los medios indicados en la caja de descripción o en la web oficial efrainbalak.org, por favor no vayas a contactar a traves de ningun otro medio, hay muchos suplantadores, hay que cuidarse de ellos. Finalmente si quieres dar un paso más en la brujería nos vemos en el grupo privado para conversar mejor, en enlace tambien esta en la descripción. Hasta el siguiente video, mucha suerte.

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