Brujería Italiana

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Actualizado el 9 de abril de 2025 por Efrain Balak

El conocimiento de curación más sagrado de Italia solo puede transmitirse a medianoche en Nochebuena.
Yo te mostraré por qué este momento es crucial y te guiaré a través de la auténtica brujería italiana, desde sus orígenes en la Roma pagana hasta sus vibrantes manifestaciones actuales. Descubriremos la diversidad regional: los defensores espirituales Benandanti del norte, la enigmática Janara sureña.
Entenderás quién fue realmente la Strega, la mujer sabia tras la leyenda, y la verdad sobre la persecución que sufrió. Penetraremos en la magia popular que aún protege: el combate al Malocchio, el poder de amuletos como el cornicello, y descubrirás por qué una simple ramita de ruda, configurada de cierta manera en un amuleto como la Cimaruta, contiene un universo de protección ancestral que pocos descifran completamente…
Profundizaremos en la Segnatura, el arte de sanar con gestos y palabras, el saber verde de las hierbas, la energía de los rituales y festivales. Exploraremos cómo el conocimiento sobrevivió al secreto, la ética que lo rige y el significado del linaje.
Pero, ¿comprendes realmente la diferencia entre la magia heredada y la magia aprendida en estas tradiciones?
Prepárate para desentrañar la auténtica brujería italiana.

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Este es el canal del Brujo Efrain Balak, donde exploramos el lado arcano de la historia, la filosofía y la brujería, les doy la bienvenida.

La brujería italiana es una de las tradiciones más enigmáticas y profundamente conectadas con el mundo natural, un arte que ha perdurado a lo largo de los siglos. A lo largo de la historia, hemos sido testigos de cómo las leyendas de brujas italianas se entrelazan con mitos, religiones y costumbres que han dejado huella en la cultura popular, manteniendo su presencia tanto en el imaginario colectivo como en la práctica diaria. Pero ¿qué es lo que realmente sabemos sobre esta antigua tradición? ¿Cómo es posible que, en la modernidad, las prácticas de la brujería italiana continúen existiendo?

La brujería italiana no es simplemente un conjunto de hechizos y rituales; es una forma de conexión con lo sobrenatural que ha sido cuidadosamente transmitido a través de generaciones, a menudo en secreto. Lo que hoy conocemos como Stregheria, o la «Brujería Italiana», tiene sus raíces en creencias Romanas y se funden con las tradiciones paganas de la Edad Media.

¿Alguna vez te has preguntado por qué la figura de la Strega —la bruja italiana— ha perdurado en el tiempo? ¿Por qué el sincretismo entre el paganismo antiguo y el cristianismo sigue vigente en la práctica de la magia italiana? Si tu mente está abierta a estos misterios, hoy vamos a desentrañar algunos de los secretos mejor guardados de la brujería italiana.

La Historia de la Brujería Italiana: De la Antigua Roma al Renacimiento

La brujería en Italia no comenzó en la Edad Media. Para entenderla, debemos mirar mucho más atrás, a la misma Roma que una vez gobernó el mundo conocido.

Roma: La Magia Reconocida y Temida

En la antigua Roma, la magia era una realidad. Se distinguía la religio, la práctica religiosa oficial y aceptada, de otras artes que operaban fuera de la vista pública, invocando a menudo poderes del inframundo. Un concepto clave aquí es maleficium. Esto se refería específicamente a la magia utilizada para causar daño: maldiciones, enfermedades inducidas, desgracias provocadas por medios sobrenaturales. Es fundamental entender esto: desde el principio, en la cultura dominante de Italia, una forma de magia estaba asociada directamente con la intención de dañar. Esta conexión temprana con lo malicioso sentó una base para la percepción negativa posterior.

¿Cómo se practicaba? Un ejemplo claro son las defixiones, las tablillas de maldición. Eran láminas de plomo donde se inscribía el nombre de la víctima, a menudo con símbolos y fórmulas que invocaban a deidades ctónicas – Plutón, Hécate, espíritus de los muertos – para que actuaran contra esa persona. Estas tablillas se doblaban, a veces se atravesaban con clavos para «fijar» la maldición, y se depositaban en lugares considerados conductos al otro mundo, como tumbas o manantiales. Se han encontrado cientos, evidencia concreta del uso práctico de esta magia intencional. Para los romanos, esto no era fantasía, era una técnica para influir en la realidad.

La Figura de la Striga

En el folclore romano también encontramos a la striga (o strix). Mencionada por autores clásicos, era una criatura nocturna, a menudo imaginada como un ave de mal agüero, que se creía atacaba a los niños, chupando su sangre o robando sus órganos. Esta figura aterradora, operando en la oscuridad, es una precursora directa de la imagen posterior de la bruja malévola. Su nombre mismo, strega, perdura en italiano. Esta asociación temprana entre figuras nocturnas femeninas y el daño a los vulnerables contribuyó a formar estereotipos duraderos.

La Persistencia de las Diosas Paganas

Pero la magia antigua no era solo negativa. Estaba ligada a cultos poderosos que veneraban la naturaleza y sus ciclos. La influencia de estas deidades paganas nunca desapareció por completo, a pesar de los cambios religiosos posteriores.

Diana es una figura central. Diosa de la luna, la caza, los bosques y el parto, su culto era fuerte, especialmente en áreas rurales y entre mujeres. Representaba una conexión directa con la naturaleza y los misterios nocturnos. Aunque el cristianismo se impuso, la devoción a Diana, o a figuras que absorbieron sus características, continuó de forma más discreta. Siglos más tarde, autores como Charles Leland hablarían de una «Vecchia Religione» en Italia central centrada en ella, sugiriendo una posible continuidad de estas antiguas creencias.

Junto a Diana, otras deidades como Cibeles, la Gran Madre, con sus ritos intensos, e Isis, la diosa egipcia de la magia, tuvieron una presencia significativa en Italia. Sus cultos dejaron una marca profunda. Cuando la religión oficial cambió, estas prácticas y la conexión con estas energías no se borraron; se adaptaron, se mezclaron, sobrevivieron. Fue esta persistencia lo que la Iglesia más tarde identificaría como problemático, demonizando a estas figuras y sus seguidores, transformando a la diosa del bosque en la reina de las brujas.

La Iglesia Primitiva y las Creencias Populares

La Iglesia temprana estaba al tanto de estas supervivencias. El Canon Episcopi, un documento eclesiástico de alrededor del 906 d.C., lo demuestra. Advierte a los obispos sobre «ciertas mujeres malvadas» que creen cabalgar de noche sobre animales junto a la diosa pagana Diana, viajando grandes distancias y siguiendo sus órdenes. Aunque el texto lo califica de ilusión demoníaca, confirma que la creencia existía en la población. Es un vínculo documental temprano entre mujeres, una deidad pagana y el vuelo nocturno, un tema recurrente en la brujería posterior.

Otras figuras como Herodías también aparecen en textos medievales liderando estas cabalgatas nocturnas. Se hablaba del «juego de Diana» o el «juego de Herodías». Estas creencias populares, posiblemente con raíces en prácticas chamánicas paganas, fueron vistas por la Iglesia como peligrosas reuniones demoníacas, sentando las bases para el concepto del Sabbat.

Renacimiento: Interés Oculto y Comienzo de la Persecución

El Renacimiento fue una época compleja. Hubo un resurgimiento del interés en la filosofía antigua, la astrología y la magia entre los eruditos. Pero, al mismo tiempo, las tensiones religiosas y sociales crearon un ambiente donde el miedo a la brujería también se intensificó.

Es en este período que encontramos los primeros juicios por brujería documentados en Italia que tratan a las acusadas no solo como practicantes de maleficium, sino como miembros de una supuesta secta diabólica. El juicio de Milán en 1390, contra Sibilla Zanni y Pierina de Bugatis, es un ejemplo temprano. Ellas mencionaron participar en el «juego de Herodías», conectando directamente con las creencias populares sobre reuniones nocturnas. Estos juicios marcan el inicio de la persecución formalizada de la brujería en Italia.

Estas son las bases: la percepción romana de la magia dañina y la figura de la striga; la influencia duradera de los cultos paganos, especialmente el de Diana; la reacción temprana de la Iglesia documentando y condenando estas creencias; y el Renacimiento como un momento que, al explorar lo oculto, también dio inicio a la persecución organizada. Estas raíces antiguas son esenciales para entender la diversidad de la brujería que floreció después en las distintas regiones de Italia, tema que exploraremos a continuación.

La brujería en las diferentes regiones de Italia

De acuerdo. Hemos descendido a las raíces. Ahora, observemos cómo esa semilla ancestral germinó de maneras distintas a lo largo y ancho de la península. Italia, como saben, no fue un país unificado hasta relativamente tarde en la historia. Durante siglos, fue un mosaico de reinos, ducados, repúblicas y estados papales. Esta fragmentación política y cultural permitió que las tradiciones mágicas locales florecieran con características únicas. Hablar de «brujería italiana» como un bloque homogéneo es un error fundamental. La verdad es mucho más rica, más compleja. Es un verdadero Mosaico Regional.

El Norte: Intensidad Temprana y Defensores Espirituales

Comencemos por el norte. Históricamente, regiones como Lombardía, Piamonte y el Véneto experimentaron algunas de las primeras y más intensas olas de juicios por brujería, particularmente durante el Renacimiento, incluso antes que en otras partes de Europa. Lugares como Val Camonica (Lombardía), con sus infames juicios entre 1505 y 1521 donde más de 60 personas fueron acusadas y muchas ejecutadas, o Triora (Liguria), escenario de una dramática caza de brujas en 1587, nos recuerdan la dureza de la persecución en esta zona. Las tensiones sociales, las guerras y quizás la persistencia de antiguas creencias alpinas crearon un caldo de cultivo para estas explosiones de miedo.

Pero el norte también nos ofrece una de las tradiciones más fascinantes y singulares de toda Italia: los Benandanti del Friuli. Estos hombres y mujeres no se consideraban brujos en el sentido negativo; al contrario, se veían a sí mismos como defensores de sus comunidades. Creían que, cuatro veces al año, durante las témporas (los días de cambio de estación), nacían con el don –o la carga– de caer en un trance profundo. En espíritu, montados sobre liebres, gatos u otros animales, salían a luchar contra los malandanti, las brujas y hechiceros malvados que amenazaban las cosechas y la fertilidad. ¿Sus armas? No espadas ni cuchillos, sino ramas de hinojo, que representaban la vida y la abundancia, contra las cañas de sorgo de sus enemigos, asociadas a la esterilidad. Las mujeres Benandanti, por su parte, tenían un rol distinto pero igualmente importante: participaban en procesiones nocturnas con los espíritus de los muertos, actuando como intermediarias entre los vivos y sus ancestros.

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La tragedia de los Benandanti es que su cosmovisión única, un culto agrario de fertilidad con raíces probablemente muy antiguas, chocó frontalmente con la Inquisición. Los inquisidores, incapaces de comprender esta creencia fuera de su marco demonológico, reinterpretaron sus batallas espirituales y sus viajes en trance como aquelarres diabólicos. Obligaron a los Benandanti, bajo tortura e interrogatorio, a confesar crímenes que no comprendían, transformando a estos defensores comunitarios en brujos herejes a los ojos de la ley eclesiástica. Su historia es un ejemplo claro de cómo una tradición popular genuina fue distorsionada y perseguida.

No muy lejos, en el Piamonte, persiste la figura de las Masche. A diferencia de la imagen a menudo negativa de la bruja, las masche en el folclore piamontés son frecuentemente vistas como figuras ambiguas, a veces incluso benévolas. Se dice que sus poderes, a menudo relacionados con la curación o el conocimiento de la naturaleza, se transmiten de generación en generación dentro de ciertas familias, usualmente a través del tacto. En lugares como Paroldo, en la Alta Langa, se habla aún de mujeres con estas capacidades, conectadas a un saber ancestral. Esto nos muestra una visión más matizada de la magia popular, menos influenciada por la demonología externa.

El Centro: Ecos Etruscos y Espíritus Locales

Moviéndonos hacia el centro de Italia, entramos en territorios con ecos aún más antiguos, posiblemente etruscos. En la Toscana y en los Apeninos tosco-romañolos, encontramos las tradiciones que inspiraron a figuras como Charles Leland a finales del siglo XIX. Su controvertido libro Aradia, o el Evangelio de las Brujas, afirmaba documentar la supervivencia de una «Vecchia Religione», una Vieja Religión, dedicada a un principio femenino identificable con Diana. Si bien la autenticidad de Aradia como un texto religioso antiguo es muy cuestionada, el trabajo de Leland sí apunta a la persistencia de fuertes tradiciones de magia popular en esta zona, quizás influenciadas por ese sustrato pagano prerromano y romano que nunca se extinguió del todo.

En la región de Lazio, el corazón de la antigua Roma, encontramos vestigios curiosos en el folclore, como la figura perdurable de Cupido, no solo como dios del amor, sino quizás como un espíritu con influencia. También se habla del lenghelo, un tipo de duende o espíritu doméstico travieso, similar a los que encontramos en otras tradiciones europeas, mostrando cómo creencias en seres elementales se integraron en el paisaje mágico local.

El Sur: El Reino de la Janara y los Antiguos Cultos

Descendiendo al sur, llegamos a una de las regiones más emblemáticas de la brujería italiana: Campania, y en particular, Benevento. Esta ciudad ostenta el título de «Ciudad de las Brujas» por una razón. Su folclore está dominado por la leyenda de la Janara. Se decía que estas brujas se reunían bajo un nogal gigantesco y sagrado cerca del río Sabato para celebrar sus aquelarres. Allí danzaban, lanzaban hechizos y se comunicaban con fuerzas oscuras (según la perspectiva de quienes contaban la historia, claro). La Janara era vista como una figura poderosa y a menudo temida, capaz de entrar en las casas por la noche deslizándose por debajo de las puertas – de ahí una posible etimología de su nombre, del latín ianua (puerta). Otra teoría fascinante vincula su nombre a Diana (Dianara -> Janara), sugiriendo una conexión directa con la antigua diosa de la luna y la magia. La región de Campania, en general, estaba impregnada de cultos antiguos: Hécate, Cibeles, Isis, Mephitis (una diosa itálica de los vapores sulfurosos), Pan, Belona… un crisol de influencias paganas que sin duda nutrió las creencias mágicas locales. La leyenda del nogal de Benevento fue tan fuerte que incluso eruditos como Pietro Piperno le dedicaron tratados en el siglo XVII, solidificando su lugar en la historia de la brujería.

Las Islas: Hadas, Dioses Ancestrales y Tradiciones Únicas

Las islas de Italia presentan, una vez más, variaciones fascinantes. Sicilia ofrece una imagen particularmente distintiva. Aquí, las creencias sobre brujería se entrelazan de manera única con el mundo de las hadas. Se habla de las «Donne de Fora» (Mujeres de Fuera), seres poderosos, similares a las hadas, que practicaban la magia y tenían su propia sociedad estructurada. Se creía que eran 33, lideradas por una «Hada Mayor» que residía en Messina. Incluso los registros de la Inquisición en Palermo, como el caso de una pescadora en 1588, mencionan acusaciones de trato con un rey y una reina de las hadas. La presencia de elfos en el folclore siciliano es otra particularidad que la conecta, curiosamente, más con las tradiciones de las Islas Británicas que con el resto de Italia.

Cerdeña, por su parte, conserva ecos de cultos muy antiguos. La brujería allí se asoció históricamente con la veneración de figuras como la Gran Madre mediterránea, el dios Dioniso (cuyos ritos extáticos siempre tuvieron un componente mágico y transformador) y Maimón, una deidad posiblemente de origen fenicio o púnico vinculada al inframundo o a fuerzas demoníacas.

Otras Joyas del Mosaico

Y podríamos seguir. En el Véneto, por ejemplo, encontramos a la Redodesa, una figura local que toma el lugar de Herodías en la leyenda. Se la describe como una mujer hermosa pero implacable que visita los hogares en la víspera de la Epifanía, recompensando a las mujeres trabajadoras y castigando a las perezosas, muy similar en función a la Befana, pero con su propia identidad regional.

Este recorrido rápido apenas rasca la superficie, pero nos da una idea clara: la brujería italiana no es una sola cosa. Es un tapiz tejido con hilos locales, influencias históricas diversas y la persistencia de creencias ancestrales adaptadas a cada territorio. Los Benandanti luchando en espíritu, las Masche heredando poder familiar, la Janara bajo el nogal, las Donne de Fora sicilianas… cada tradición es una ventana a una forma particular de entender y practicar la magia.

Comprender esta diversidad es esencial. Nos aleja de los estereotipos simplistas y nos prepara para apreciar la figura central que encarna muchas de estas ideas: la Strega, la mujer sabia, la bruja italiana, cuya imagen exploraremos a continuación.

La Figura de la Strega y la Mujer Sabia

Muy bien. Hemos explorado las raíces profundas y la increíble diversidad regional de la brujería italiana. Ahora, debemos centrarnos en la figura que está en el corazón de todo esto: La Strega.

¿Qué imagen viene a tu mente cuando escuchas esa palabra? Probablemente la de una anciana encorvada, de nariz ganchuda, agitando una varita o inclinada sobre un caldero humeante. Esa es la caricatura, la distorsión creada por siglos de miedo, propaganda y folclore malinterpretado. Olvídala. La realidad es infinitamente más compleja y poderosa.

La palabra strega misma, como vimos, tiene ecos antiguos, ligados a la striga romana, esa criatura nocturna temida. Y es cierto, a lo largo de la historia, la Strega ha sido asociada con el miedo, con lo oscuro, con el maleficium. Pero reducirla a eso es ignorar la mitad de la historia, quizás la más importante. Porque la Strega era también, y a menudo principalmente, la Mujer Sabia de su comunidad.

Más Allá del Estereotipo: La Sanadora, la Partera, la Conocedora

Piensa en cómo era la vida en las aldeas y pueblos de Italia durante siglos. Sin hospitales modernos, sin farmacias en cada esquina. ¿A quién acudía la gente cuando un niño tenía fiebre, cuando una herida no cerraba, cuando una mujer estaba de parto, cuando las cosechas fallaban o el ganado enfermaba? Acudían a ella. A la mujer que conocía las hierbas del campo y sus propiedades curativas. A la que sabía cómo asistir en un nacimiento difícil. A la que entendía los ciclos de la naturaleza y podía ofrecer consejos para la siembra o la cría. A la que poseía un conocimiento ancestral, transmitido de madre a hija, de abuela a nieta, a menudo en secreto.

Esta era la Mujer Sabia: la partera, la herbolaria, la curandera. Figuras como Gostanza da Libbiano, la partera toscana acusada a finales del siglo XVI de usar magia para matar niños (una acusación terrible y común contra quienes asistían en los momentos más vulnerables de la vida y la muerte), nos recuerdan trágicamente este rol. O como Brida, de Cimego, acusada en 1516, cuyo conocimiento de las hierbas era bien conocido, aunque también se la acusó de usarlas para envenenar. Su conocimiento era poder, y el poder, especialmente en manos de mujeres y fuera de las estructuras oficiales (la Iglesia, la medicina masculina emergente), siempre genera sospecha y miedo en quienes desean controlar.

Estas mujeres no siempre se llamaban a sí mismas «streghe». Podían ser conocidas simplemente como mujeres sabias, donne che aiutano (mujeres que ayudan), o por términos regionales como las masche piamontesas, a menudo respetadas por sus habilidades curativas transmitidas familiarmente. Su oficio era una mezcla de conocimiento práctico (herbalismo, partería) y prácticas espirituales o mágicas (rituales de protección, eliminación del mal de ojo, adivinación). La línea entre «medicina popular» y «magia» era, y a menudo sigue siendo, increíblemente difusa. Era un conocimiento holístico del mundo visible e invisible.

Las Múltiples Caras de la Strega: Figuras Históricas y Legendarias

Los registros históricos, especialmente los de los juicios por brujería, nos ofrecen atisbos de estas figuras, aunque debemos leerlos con extrema cautela. Las confesiones a menudo eran obtenidas bajo tortura y filtradas a través de la lente demonológica de los inquisidores. Sin embargo, incluso en esos documentos sesgados, podemos entrever aspectos de sus creencias y prácticas.

Tomemos a Matteuccia da Todi, juzgada en 1428. Sus confesiones, aunque probablemente coaccionadas, son de las primeras en mencionar explícitamente el vuelo a las reuniones nocturnas (el ludus, el juego) en Benevento y el uso de ungüentos para facilitar este viaje espiritual. Esto nos muestra cómo el concepto de la bruja que asiste a aquelarres estaba tomando forma, fusionando creencias populares antiguas con la demonología cristiana.

O consideremos el caso fascinante de la «Pescadora de Palermo» en 1588. Su juicio no giraba en torno a pactos diabólicos, sino a sus afirmaciones de asociarse regularmente con las Donne de Fora, las «mujeres de fuera» sicilianas, incluyendo un rey y una reina de estas entidades feéricas. Esto nos revela una faceta diferente de la «brujería» percibida, una conectada más al mundo de los espíritus de la naturaleza y el folclore local que al satanismo.

Y luego están las figuras legendarias que encarnan arquetipos regionales poderosos:

  • La Janara de Benevento: Representa quizás el lado más temido y nocturno de la Strega. Su asociación con el nogal sagrado, los aquelarres (según la leyenda), su capacidad de infiltrarse en los hogares y su posible vínculo etimológico con Diana la convierten en un símbolo potente de la magia salvaje y ctónica del sur de Italia.

  • Las Masche de Paroldo: Como ya mencionamos, a menudo representan el aspecto más chamánico y curativo. La transmisión de su poder a través del tacto y su reconocimiento como sanadoras con conocimientos ancestrales las sitúan en un lugar diferente del espectro, más cercano a la Mujer Sabia benévola.

  • La Redodesa del Véneto: Una figura que, al igual que la Befana, encarna un rol de juicio y recompensa social, vinculado a ciclos estacionales y expectativas de comportamiento, mostrando cómo la figura de la «bruja» podía absorber funciones sociales específicas.

El Poder Dual: Curar y Maldecir

Es crucial entender esta dualidad inherente. La misma mujer que poseía el conocimiento para curar, también poseía, por lógica, el conocimiento para dañar. La misma hierba que podía aliviar un dolor, en otra dosis o combinación, podía ser un veneno. La misma energía que podía usarse para bendecir, podía dirigirse para maldecir. Este poder dual es la esencia de la magia misma. Y era precisamente este poder, esta capacidad de operar en los límites entre la vida y la muerte, la salud y la enfermedad, la fortuna y la desgracia, lo que hacía a la Strega una figura tan potente y, para muchos, tan peligrosa.

El miedo a este poder, exacerbado por la misoginia, las tensiones religiosas y la ignorancia, llevó a la persecución. Historias como la de Donna Marietta, la supuesta ancestro del siglo XIV de la practicante moderna Lori Bruno – una partera y sanadora quemada viva por tratar a víctimas de la peste – aunque transmitida por tradición familiar moderna, resuena con la realidad histórica del peligro que corrían estas mujeres por el simple hecho de ejercer su saber.

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El Arquetipo Duradero

Así que, la figura de la Strega y la Mujer Sabia no es simple. Es un arquetipo complejo que abarca desde la humilde curandera rural hasta la poderosa figura legendaria que danza bajo la luna. Es la guardiana del conocimiento ancestral, la conocedora de los secretos de la tierra y del espíritu, la que camina entre los mundos. Fue venerada y necesitada, pero también temida y perseguida.

Comprender a la Strega en toda su complejidad – como sanadora, como practicante de magia, como figura folclórica, como víctima histórica y como símbolo de poder femenino indómito – es esencial para entender la brujería italiana. Ella es el rostro, o mejor dicho, los múltiples rostros, de esta antigua tradición. Y es su sombra y su luz la que nos guiará mientras exploramos los tiempos oscuros de la persecución que sufrió.

Persecución y Juicios

De acuerdo. Hemos contemplado la figura multifacética de la Strega, la Mujer Sabia, con su poder inherente para curar y, potencialmente, para dañar. Un poder que, como es inevitable, atrajo no solo respeto, sino también miedo. Y el miedo, cuando se combina con la ignorancia y el deseo de control, engendra oscuridad. Entramos ahora en uno de los capítulos más sombríos de esta historia: la era de la Persecución y los Juicios.

Es un error común pensar que Italia se libró de la locura de la caza de brujas que arrasó otras partes de Europa. No fue así. Si bien la escala y la intensidad pudieron ser diferentes, más localizadas, menos masivas que en Alemania o Suiza, las llamas de las hogueras también ardieron en suelo italiano, y el miedo a la brujería dejó cicatrices profundas.

La Tormenta que se Avecina: Contexto y Comienzo

Como vimos, ya en el Renacimiento, un período de supuesta iluminación, las tensiones sociales y religiosas crecían. El resurgimiento del interés por lo oculto convivía con una creciente ansiedad sobre la herejía y el poder del Diablo. La Iglesia Católica, enfrentándose a la Reforma Protestante, endureció su postura en la Contrarreforma, y la Inquisición intensificó su actividad. En este clima, la figura de la bruja dejó de ser vista simplemente como una practicante de maleficium o una seguidora de antiguas supersticiones paganas; cada vez más, se la asoció con un pacto deliberado con el Diablo, con la renuncia a la fe cristiana y con la asistencia a aquelarres orgiásticos y blasfemos. El miedo se sistematizó.

Los primeros juicios formales, como el de Milán en 1390, ya nos daban una pista de lo que vendría. Pero fue entre los siglos XV y especialmente XVI y XVII cuando la persecución se hizo más notable en ciertas áreas.

Focos de Persecución: Val Camonica y Triora, Cicatrices en el Paisaje

Dos casos destacan por su crudeza y sirven como ejemplos claros de la caza de brujas italiana:

  • Val Camonica (1505-1521): En este valle alpino de Lombardía, tuvo lugar una de las cazas de brujas más grandes y brutales de Italia. Más de 60 personas, en su mayoría mujeres, fueron acusadas no solo de brujería y maleficium (causar daño a cosechas, ganado o personas), sino también de herejía y de haber hecho pactos explícitos con el Diablo. Las fuentes hablan de confesiones obtenidas bajo tortura sobre aquelarres nocturnos y actos sacrílegos. El resultado fue devastador: muchas de las acusadas fueron condenadas y quemadas en la hoguera. ¿Por qué allí? Quizás la geografía aislada del valle permitió la supervivencia de creencias populares más antiguas que chocaron con las autoridades eclesiásticas y seculares. O quizás las tensiones sociales y económicas locales buscaron un chivo expiatorio. Sea como fuere, Val Camonica quedó marcada.

  • Triora (1587-1589): Conocida a menudo como la «Salem de Italia», esta pequeña aldea en Liguria vivió su propio drama aterrador. Todo comenzó con una severa hambruna. Las cosechas se perdieron, el ganado moría, y la desesperación llevó a los habitantes a buscar culpables. Las sospechas recayeron sobre un grupo de mujeres locales, acusándolas de haber causado la desgracia mediante brujería. Se llamó a la Inquisición. Más de 20 mujeres, incluyendo figuras como Isotta Stella, fueron arrestadas, interrogadas brutalmente y torturadas. Confesaron bajo coacción haber asistido a aquelarres nocturnos, haber renunciado a Dios y haber cometido actos horribles. Sin embargo, aquí vemos una diferencia importante con otros lugares de Europa: antes de que se llevaran a cabo ejecuciones masivas, intervinieron las autoridades superiores de la República de Génova. Revisaron el caso, cuestionaron los métodos de interrogatorio y, finalmente, detuvieron la mayoría de las ejecuciones, aunque muchas de las acusadas murieron a causa de las torturas o permanecieron encarceladas. Triora nos muestra cómo una crisis local podía encender la mecha, pero también cómo, en ocasiones, ciertas estructuras legales o políticas en Italia podían poner un freno (aunque tardío) a la histeria.

Estos no son casos aislados. Tenemos registros de juicios en Rifreddo (Piamonte) en 1495, donde mujeres como Caterina Bonivarda, una masca, confesaron bajo tortura. O en Cimego (Trentino), donde Nicolina fue quemada en 1516. Estos eventos, aunque quizás menos conocidos que los grandes pánicos del norte de Europa, demuestran que la persecución fue una realidad tangible en diversas regiones italianas.

La Inquisición Romana vs. Tribunales Seculares: Una Diferencia Crucial

Ahora, es fundamental entender quién llevaba a cabo estos juicios. A menudo se culpa exclusivamente a la Inquisición, pero la realidad es más compleja. En Italia, coexistían dos sistemas judiciales principales que trataban casos de brujería:

  1. La Inquisición Romana: Establecida formalmente en 1542 (aunque con antecedentes), la Inquisición Romana (o Santo Oficio) tenía procedimientos legales relativamente estandarizados. Si bien usaban la tortura, a menudo eran más cautelosos que los tribunales seculares. Veían la brujería principalmente como una cuestión de creencia errónea o herejía. No siempre estaban convencidos de la realidad física de los aquelarres o los vuelos nocturnos, considerándolos a veces ilusiones diabólicas (recordemos el Canon Episcopi). Su objetivo principal era a menudo la abjuración (renuncia a la herejía) y la penitencia, no necesariamente la ejecución, especialmente si no había pruebas claras de maleficium grave o pacto diabólico explícito. De hecho, hay casos documentados donde la Inquisición revocó sentencias de muerte dictadas por tribunales locales.

  2. Tribunales Seculares: Eran los tribunales locales: los jueces de los señores feudales, los magistrados de las ciudades, los tribunales ducales. Estos tribunales a menudo estaban mucho más influenciados por el pánico popular, las rencillas locales y la presión de la comunidad para encontrar culpables rápidos de desgracias como plagas, tormentas o muertes inexplicables. Sus procedimientos podían ser menos rigurosos, y eran significativamente más propensos a dictar sentencias de muerte por brujería, especialmente por maleficium. La mayoría de los juicios y ejecuciones por brujería en Italia fueron llevados a cabo por estas cortes seculares, no por la Inquisición central.

Esta distinción es vital. No exime a la Inquisición de su papel en la definición y persecución de la brujería como herejía, pero matiza la imagen de una única entidad monolítica responsable de todas las hogueras. La realidad local era a menudo más determinante y más brutal.

El Legado de la Persecución: Miedo, Secreto y Resiliencia

¿Cuál fue el impacto de este período oscuro? Profundo y duradero.

  • Solidificación del Estereotipo Negativo: La asociación de la Strega con el Diablo, el aquelarre y el daño intencional se grabó en la conciencia colectiva, oscureciendo su rol como sanadora y mujer sabia.

  • Clandestinidad: Las prácticas de magia popular y las tradiciones familiares tuvieron que volverse aún más secretas para sobrevivir. El conocimiento se transmitía con extrema cautela, a menudo solo dentro del círculo familiar más íntimo. El miedo a la acusación se convirtió en una sombra constante.

  • Pérdida de Conocimiento: Es imposible saber cuánto saber ancestral –herbal, ritual, espiritual– se perdió debido a la persecución y al miedo a practicarlo o transmitirlo.

  • Resiliencia: A pesar de todo, las tradiciones sobrevivieron. Se adaptaron, se camuflaron, a menudo mezclándose aún más con las prácticas religiosas populares católicas como forma de protección (sincretismo). La necesidad humana de buscar curación, protección y respuestas más allá de lo visible no podía ser erradicada por decreto ni por miedo.

La caza de brujas en Italia, aunque con sus particularidades regionales y una dinámica compleja entre poderes eclesiásticos y seculares, fue una realidad histórica que moldeó inevitablemente la brujería que conocemos hoy. Forzó a la magia a retirarse a las sombras, pero no pudo extinguirla. Es en esas sombras, en la vida cotidiana, donde encontraremos las prácticas que lograron perdurar, como veremos al explorar la Magia Popular y las supersticiones, ahora continuemos con los Textos, Secretos y Transmisión del Conocimiento.

Textos, Secretos y Transmisión del Conocimiento

Antes que nada todos los textos y referencias literarias las dejo en la descripción para que puedan adquirirlas, les será de mucha utilidad.

De acuerdo. Hemos caminado por los senderos de la magia cotidiana, los rituales y los festivales que marcan el ritmo del año. Pero surge una pregunta inevitable: ¿Dónde se guardaba todo este conocimiento? ¿Existían, como en otras tradiciones, grandes libros de secretos, grimorios ancestrales italianos llenos de hechizos y conjuros? Nos sumergimos ahora en el intrigante mundo de los Textos, Secretos y Transmisión del Conocimiento.

La respuesta, quizás, no es la que muchos esperan encontrar.

El Mito del Grimorio Perdido: ¿Dónde Están los Libros Secretos?

Cuando pensamos en magia antigua, a menudo imaginamos tomos polvorientos encuadernados en cuero, repletos de símbolos arcanos. Y es cierto que grimorios como la Clavícula de Salomón circularon por toda Europa durante el Renacimiento y sin duda ejercieron influencia también en Italia. La magia ceremonial y el conocimiento ocultista florecieron entre ciertos círculos eruditos italianos de esa época.

Sin embargo, si buscamos un corpus extenso y claramente definido de grimorios específicamente italianos, transmitidos de forma continua desde la antigüedad y representativos de la magia popular que hemos estado explorando… la evidencia es mucho más esquiva. A diferencia de otras tradiciones, no parece haber un «Libro de las Sombras» italiano universalmente reconocido que date de siglos atrás y que recoja las prácticas de la Strega rural o de la segnatora.

¿Significa esto que el conocimiento no existía o no se registraba? En absoluto. Significa que debemos buscarlo en otros lugares, entender que la forma de preservar y transmitir el poder era, a menudo, radicalmente diferente. Entonces, ¿dónde residía realmente el saber?

Más Allá del Papel: El Poder de la Voz y la Memoria

La verdad fundamental es esta: en la brujería popular italiana, el vehículo principal de transmisión no fue la tinta sobre el pergamino, sino la tradición oral. El conocimiento se pasaba de boca a oído, de maestro a aprendiz, y más comúnmente, dentro del círculo familiar.

Imaginen a una nonna, una abuela segnatora. Su grimorio no estaba en un estante; estaba en su memoria, en sus manos, en su intención. Enseñaba a su nieta elegida no entregándole un libro, sino demostrando el gesto preciso, susurrando la parola correcta en el momento exacto – quizás solo durante esa mágica Nochebuena –, corrigiendo la postura, la respiración, la mirada. El libro era su experiencia vivida; la tinta era su voz. Este método asegura no solo la transmisión del «cómo», sino también del «por qué», de la energía, de la conexión espiritual que un simple texto no puede capturar. Garantiza que el conocimiento solo llegue a quien está preparado y es considerado digno.

Por supuesto, existían textos escritos, pero a menudo no eran manuales de brujería como tal:

  • Registros de Juicios por Brujería: Como mencionamos, archivos como los del Vaticano o los registros de tribunales locales contienen información valiosa. Historiadores como Carlo Ginzburg han hecho un trabajo monumental extrayendo de ellos detalles sobre creencias populares (como las de los Benandanti). Pero debemos recordar siempre que estos son textos escritos por los perseguidores, no por los practicantes. Reflejan lo que los inquisidores creían o querían oír, a menudo bajo coacción. Son fuentes primarias cruciales, pero inherentemente sesgadas.

  • Textos Demonológicos y Ensayos: Obras como el Libro detto strega o delle illusioni del demonio (Libro llamado bruja o de las ilusiones del demonio) de Gianfrancesco Pico della Mirandola (1523), escrito en el contexto de los juicios de Mirandola, o el ensayo de Pietro Piperno Sobre el Nogal Mágico de Benevento (1634), no enseñaban a practicar la brujería. Más bien, la analizaban (desde una perspectiva hostil), la describían o solidificaban sus leyendas, contribuyendo a formar la percepción pública de la misma. El infame Malleus Maleficarum (1487), aunque no italiano, también influyó en cómo se entendía y perseguía la brujería en la península. Era una guía para cazar brujas, no un manual para ellas.

  • Fragmentos y Anotaciones: Es posible que existieran cuadernos personales, anotaciones en márgenes de libros de oraciones o almanaques, donde alguna practicante anotara recetas de hierbas, oraciones particulares o símbolos protectores. Pero estos serían fragmentarios, personales y no destinados a una amplia circulación.

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El Velo del Secreto: Necesidad y Poder

Y esto nos lleva al elemento crucial: el secreto. La transmisión oral y la escasez de textos no eran solo una consecuencia del analfabetismo o la falta de imprenta en épocas tempranas. Eran una necesidad estratégica y espiritual.

  • Supervivencia: En tiempos de persecución, poner por escrito prácticas consideradas heréticas era increíblemente peligroso. El secreto protegía vidas.

  • Preservación de la Sacralidad: Como vimos con la Segnatura, el conocimiento se consideraba un don sagrado, no una mercancía. Mantenerlo en secreto evitaba su profanación o mal uso.

  • Mantenimiento del Poder: Existe una creencia inherente en muchas tradiciones mágicas de que revelar ciertos secretos diluye su poder. El silencio y el misterio son, en sí mismos, herramientas mágicas.

Este tabú del secreto, especialmente con extraños, es una característica definitoria de muchas líneas de magia popular italiana tradicional.

Ecos Modernos: Libros Posteriores e Interpretaciones

Es mucho más tarde, principalmente a partir de finales del siglo XIX y en el siglo XX, a menudo fuera de Italia o en la diáspora italoamericana, cuando comienzan a aparecer libros que afirman revelar los secretos de la brujería italiana:

  • Aradia, o el Evangelio de las Brujas (Charles Leland, 1899): Este libro tuvo un impacto innegable, especialmente en el desarrollo de la Wicca moderna (la «Carga de la Diosa» deriva de él). Leland afirmaba que recogía las creencias de un culto de brujas toscanas que adoraban a Diana y a su hija Aradia. Sin embargo, su autenticidad como un texto religioso antiguo real y organizado es ampliamente cuestionada por los estudiosos. Es una obra fascinante y muy influyente, pero debemos tomarla como lo que probablemente es: una mezcla de folclore genuino recopilado por Leland, posibles malentendidos y quizás elaboración propia. No es un grimorio histórico en el sentido estricto. Leland también escribió Etruscan Roman Remains, que contiene hechizos e información sobre espíritus recogidos de fuentes populares.

  • Las Obras de Raven Grimassi: Un autor prolífico que ha sido fundamental en la definición y popularización de la Stregheria como un camino neopagano moderno con raíces italianas e italoamericanas. Sus libros, como el Grimorio de la Brujería Italiana, ofrecen hechizos y rituales prácticos. A menudo se inspiran en Aradia y afirman provenir de tradiciones familiares. Sin embargo, al igual que con Leland, la autenticidad de sus afirmaciones sobre un linaje antiguo e ininterrumpido es objeto de debate académico y entre practicantes. Su trabajo es valioso para entender la Stregheria moderna, pero no necesariamente la práctica histórica popular.

  • Guías Contemporáneas: Autores más recientes como Rose Inserra (El Mundo de la Magia Popular Italiana) o Mary-Grace Fahrun (Magia Popular Italiana) buscan tender un puente, explorando tradiciones y hechizos basándose en la herencia cultural y la investigación, a menudo dirigidos a descendientes de italianos que buscan reconectar con sus raíces.

En resumen, la historia escrita de la brujería popular italiana es fragmentaria y compleja. El verdadero conocimiento residía –y a menudo todavía reside– en la tradición oral, la práctica familiar y el velo protector del secreto. Los textos importantes son a menudo aquellos que nos hablan sobre ella (registros de juicios, textos demonológicos, estudios folclóricos) o interpretaciones y reconstrucciones posteriores. Esto no disminuye el poder o la validez de la tradición; simplemente nos obliga a entender que el conocimiento no siempre se encuentra donde esperamos, y que el silencio y la memoria pueden ser guardianes tan poderosos como cualquier libro.

Ahora que entendemos cómo se transmitía (y se ocultaba) el conocimiento, debemos abordar un aspecto crucial para cualquier practicante responsable: La Stregheria Moderna y la Tradición Viva.

La Stregheria Moderna y la Tradición Viva

Muy bien. Hemos recorrido los pasillos del tiempo, desde las raíces antiguas hasta las sombras de la persecución y la luz de la práctica cotidiana. Hemos hablado de ética y secretos. Pero, ¿qué sucede hoy? ¿Es la brujería italiana solo un eco del pasado, un fantasma en los libros de historia y folclore? Absolutamente no. La corriente sigue fluyendo, adaptándose, transformándose. Llegamos al presente, a La Stregheria Moderna y la Tradición Viva.

El fuego ancestral no se ha extinguido. Simplemente, arde de maneras diferentes en el mundo actual. Y si observamos con atención, podemos distinguir principalmente dos corrientes poderosas que mantienen viva la llama:

La Tradizione Viva: El Latido Continuo de la Magia Popular

Primero, y quizás la más silenciosa pero persistente, es la tradición viva, la magia popular que nunca dejó de practicarse. La Benedicaria, el camino de la bendición, sigue existiendo, . En incontables familias, a lo largo de toda Italia y también en las comunidades de la diáspora, todavía hay nonne (abuelas) o zie (tías) que saben cómo «quitar el ojo» (levare il Malocchio), que conocen la segnatura para el dolor de cabeza o la quemadura, que murmuran antiguas oraciones mientras preparan remedios herbales.

De este tema, en forma más profunda hablaremos en la siguiente parte del video, aguarden con paciencia y suscribance en el canal privado, por ahí indicaré, eso y más.

Esta tradición a menudo no se autodenomina «brujería» o «Stregheria». Sus practicantes pueden ser católicos devotos que no ven contradicción alguna entre su fe y estos actos de curación y protección popular – recuerden el sincretismo del que hablamos. Para ellos, es simplemente «lo que hacemos», parte de su herencia cultural y familiar, un deber de cuidado hacia los suyos. El conocimiento sigue transmitiéndose, a menudo con el mismo secreto y las mismas reglas ancestrales (la Nochebuena, un miembro por generación). Aunque la vida moderna, la medicina científica y el escepticismo han erosionado parte de estas prácticas, su resiliencia es asombrosa. Sigue siendo un río subterráneo, a veces invisible en la superficie, pero que nutre las raíces de la cultura.

El Renacimiento Consciente: La Stregheria Neopagana

Paralelamente a esta corriente continua y discreta, ha surgido un movimiento más visible y autoconsciente, especialmente a partir del siglo XX y con gran fuerza en la comunidad italoamericana: la Stregheria como camino neopagano.

Este renacimiento moderno a menudo mira hacia atrás, buscando reconectar con las raíces pre-cristianas y reconstruir una espiritualidad basada en la herencia italiana. Aquí es donde figuras como Charles Leland y su Aradia se vuelven influyentes, proporcionando una narrativa (aunque controvertida) de una antigua religión de brujas centrada en Diana. Más tarde, autores como Raven Grimassi han sido fundamentales en la estructuración de la Stregheria moderna como un sistema distinto, con sus propios rituales, panteón (a menudo basado en interpretaciones de dioses romanos y etruscos) y ética, inspirándose en Aradia, el folclore y, según afirman, en linajes familiares propios (afirmaciones que, como las de Leland, son objeto de debate académico y comunitario).

La Stregheria neopagana, por tanto, no es exactamente lo mismo que la magia popular tradicional o la Benedicaria. A menudo incorpora elementos de otras tradiciones neopaganas (como la Wicca, con la que comparte ciertas estructuras rituales o conceptos éticos), aunque enfatiza fuertemente su identidad cultural italiana. Es un camino de recuperación y reinterpretación consciente, una forma para muchos descendientes de italianos, y también para personas sin esa ascendencia pero atraídas por esta cultura, de conectar con una espiritualidad que sienten como propia y ancestral.

Navegando la Autenticidad: Linaje vs. Práctica

Y esto nos lleva a un punto inevitable y a menudo delicado: la cuestión de la autenticidad. ¿Es la Stregheria moderna una continuación directa de una tradición ininterrumpida? ¿O es una reconstrucción moderna inspirada en el pasado? ¿Es necesario tener un linaje familiar italiano para practicarla legítimamente?

Estas son preguntas complejas sin respuestas sencillas, y generan debates apasionados dentro de la propia comunidad. Desde mi perspectiva, la verdad rara vez es blanco o negro. Existen, sin duda, linajes familiares que han mantenido prácticas continuas. Existe también un movimiento moderno legítimo y sincero de reconstrucción y adaptación basado en la investigación histórica, el folclore y la inspiración espiritual. Ambos pueden coexistir.

La «autenticidad» no reside únicamente en un árbol genealógico o en la posesión de secretos ancestrales específicos. Reside también en la integridad de la práctica, en el respeto profundo por la cultura y la historia de la que se bebe, en la conexión genuina con las energías y espíritus de esta tradición, y en la vivencia ética de sus principios. Tanto la segnatora que aprendió de su abuela en un pueblo remoto como el practicante urbano que estudia diligentemente y adapta rituales con respeto, pueden estar caminando un sendero auténtico si lo hacen con el corazón y la intención correctos.

La Strega Reivindicada: Un Símbolo de Empoderamiento

Un aspecto poderoso de este renacimiento moderno es la reivindicación consciente del término «Strega». Lo que una vez fue una acusación, un insulto o un sinónimo de maldad, ahora es abrazado por muchos practicantes (especialmente mujeres) como un símbolo de empoderamiento, de conexión con el poder femenino ancestral, con la sabiduría de la naturaleza y con una herencia cultural rica y resistente. Llamarse «Strega» hoy puede ser un acto político y espiritual, una forma de decir: «Reclamo mi poder, mi historia y mi conexión con esta tradición, en mis propios términos».

El Ágora Digital: Conexión y Riesgos

Finalmente, no podemos ignorar el impacto del mundo moderno, especialmente de internet y las redes sociales. Han creado espacios donde practicantes antes aislados pueden conectar, compartir conocimientos (a veces rompiendo tabúes tradicionales sobre el secreto), formar comunidades virtuales y acceder a una cantidad de información sin precedentes. Esto tiene un potencial enorme para revitalizar y difundir la tradición.

Pero también conlleva riesgos: la desinformación, la simplificación excesiva de prácticas complejas, y sobre todo, el peligro de la apropiación cultural superficial. Acercarse a la brujería italiana como si fuera una moda pasajera, tomando símbolos y prácticas fuera de contexto sin entender su profundidad o respetar sus orígenes, es una falta de respeto grave. La conexión digital es poderosa, pero requiere aún más discernimiento y responsabilidad.

Tu Lugar en la Corriente Viva

Entonces, ¿cómo se manifiesta la brujería italiana hoy? Es un espectro vibrante: desde la Benedicaria familiar y discreta hasta la organizada Stregheria neopagana, pasando por innumerables practicantes solitarios que tejen su propio camino inspirados en esta rica herencia.

Si sientes la llamada de esta tradición, acércate con respeto. Investiga, lee, pero sobre todo, escucha. Escucha las historias, las advertencias, los ecos del pasado. Si tienes raíces italianas, explora tu propia historia familiar con sensibilidad. Si no las tienes, sé un invitado respetuoso, no un conquistador. Honra el secreto donde aún se mantiene. Practica con ética e integridad.

Este video a quedado muy corto y para las personas que estan ansiosas por la ampliación, les aviso que este estará principalmente enfocado en la parte práctica de la brujería Italiana, en la descripción de este video dejo un enlace para que te registres en nuestro canal privado, ahí te avisaré tan pronto tengamos ese video listo.

No olvides que este es el canal de Efrain Balak, si necesitas contactarlo por algun motivo puedes hacerlo a traves de este correo efrainbalak@gmail.com o a traves de los medios indicados en la caja de descripción o en la web oficial efrainbalak.org, por favor no vayas a contactar a traves de ningun otro medio, hay muchos suplantadores, hay que cuidarse de ellos. Finalmente si quieres dar un paso más en la brujería nos vemos en el grupo privado para conversar mejor, en enlace tambien esta en la descripción. Hasta el siguiente video, mucha suerte.

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